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 [Pokémon] El Camino Hacia la Cumbre (En Progeso)

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Volkner91

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MensajeTema: [Pokémon] El Camino Hacia la Cumbre (En Progeso)   Sáb Oct 22, 2011 2:43 am

Hola a todos! Bueno, este es mi primer fic de Pokemon, titulado " El camino hacia la cumbre". Espero que os guste, pues aqui os dejo el primer capitulo y la sipnosis. Sólo me gustaría aclarar alguna que otra cosa:

1) Esta es una historia alternativa, totalmente sacada de mi propia cosecha. Lo que sucede en este fic no ha sucedido nunca en el anime. Para mi fic decidi trabajar con las cuatro primeras regiones (Kanto, Jotho, Hoenn y Sinnoh), puesto que los pokemon de Teselia no son de mi agrado, de modo que haré como si dicha región no existiese en mi fic (Sí, asi es, los escritores somos como Dios en nuestro propio Fanfic xD).

2) Otra cosa que quería aclarar era la participación de algunos personajes del juego en el fic, ya que en el anime hay personajes claramente enfocados a Gold, Silver, Crystal, etc.(Los casos más claros son May/Aura y Dawn/Maya), de modo que los personajes elegidos son los siguientes (Aparecen con su nombre en el juego y en la serie de televisión):

Hoja -> Hana (Este personaje femenino ha sido incluido, pese a no tener ninguna "contraparte" en el anime, y porque me encanta el papel de Blue en el Manga xD)
Oro -> Jimmy
Cristal -> Marina
Plata -> Kamon (Incluí a este personaje, a parte de porque me gusta, porque apareció en un opening del anime, luchando contra su rival Jimmy. El nombre no es el original, puesto que no le sabemos, pero se da a entender que ese es su nombre real, y sino... oye, esto es un Fanfic!)
Zafiro -> Aura
Rubí -> Bruno
Platina ->Maya
Diamante ->Leon
Perla -> Barry

3) La marca de Pokémon no me pertenece, ni tampoco ninguno de sus personajes (a no ser que me invente alguno a medida que avancemos). Este fic no esta destinado a un acto con animo de lucro, simplemente quiero disfrutarlo con los usuarios.

4) Este Fic, en un principio, puede ser leido por todos los públicos. A medida que vayamos profundizando en la historia, habrá un importante contenido, como es: Lenguaje soez, violencia, alguna pizca de contenido sexual, y demás cosas. De modo que si eres una persona sensible a temas de esta índole, recomiendo que te veas seguro a la hora de comenzar a leer el fic.

5) Nada más. Dejo de molestar y doy paso al Fic. Espero que os guste, leedlo y por favor, comentad en su respectivo tema!.
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Título:"El Camino Hacia La Cumbre"
Autor: Volkner91
Género: Variado (Amor, Drama, Acción, etc.)
Dirigido a: TP (En un principio), Mayores de Edad

Sipnosis: “Tras ser acusado de un delito que no cometió, Ash Ketchum huyó de su pueblo natal nada más volver de Sinnoh. Perseguido durante años como un vulgar proscrito por las Fuerzas de Seguridad de las cuatro regiones que recorrió durante su adolescencia, el que juró ser un auténtico Maestro Pokémon vuelve a su hogar convertido en un hombre, sin peligro alguno, y sin volver a esconderse. Son muchas las emociones florecientes en cada uno de sus seres queridos: Alegría, Nostalgia, Decepción…; Sin embargo, el objetivo del nuevo e irreconocible Ash no es otro que ser el mejor Maestro Pokémon del mundo. Tras tres Ligas Pokémon ganadas, la Liga Añil es la más dura para Ketchum, no por el nivel, sino por el dolor que supone pisar aquella tierra que le fue arrebatada, y el volver a ver a su querida “Sirena Distorsionada”. Cinco años han pasado desde aquel malentendido, y casi once años desde que el muchacho abandonó su hogar para cumplir su ansiado sueño…”
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Capítulo 1: "De Vuelta a Casa"

Con una radiante y alegre fuerza, el Sol bañaba con sus primeros rayos la playa de Villa Paraíso, ubicada al oeste de Ciudad Canal. Era un lugar perfecto para vivir alejado del mundo que tan injusto y erróneo había sido siempre. En una pequeña cueva tan bucólicamente rodeada de un inmenso mar, un joven de 20 años veía nacer un nuevo día. Sus cabellos, azabaches como una noche sin luna y estrellas, se complementaban con sus ojos castaños, de color dulce pero desgarrados por la mayor de todas las penas: la soledad. Una áspera y negra barba recorría su sombrío rostro, cual primitivo hombre en la Edad de piedra. El niño que en un tiempo tan lejano fue conocido como Ash Ketchum, ahora era simplemente un hombre apodado injustamente como “El ladrón de guante blanco”, hecho que le había conducido a aquella situación. Por primera vez en muchos años, Ash volvía a sonreír, y junto a él, su fiel pokémon y amigo Pikachu. Tras una breve repetición de onomatopeyas, el roedor eléctrico terminaba de comunicarse con su maestro, a lo que él le respondió con un poco de brillo en su triste mirada.

- Así es, Pikachu. Volvemos a casa, todos nosotros. La Liga Añil nos espera, amigo, y cuando ganemos, seremos los más fuertes y famosos del mundo. Pero el mérito no sólo será nuestro, también lo será de nuestros compañeros.- añadió sonriente, y acto seguido, sacó 5 Poké Balls de su cinturón y las lanzó al aire, con el fin de que se abrieran para ver a sus queridos amigos.

Exacto. Los únicos seis amigos que Ash tuvo durante estos últimos diez años fueron sus fieles Pokémon. Las Poké Balls abrieron su mecanismo, y mediante unas luces amorfas y celestiales, dieron forma a los cinco Pokémon: Charizard, Blastoise, Venusaur, Pidgeot y Espeon. Todos ellos, incluyendo a Pikachu, abrazaron a su maestro, y él les devolvió el abrazo. Era hora de partir rumbo a Pueblo Paleta, el lugar que le vio nacer, y por desgracia, también marchar en dos ocasiones.
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El punto de partida de la mayoría de los noveles entrenadores Pokémon era Pueblo Paleta, lugar en el que residía el experto en Pokémon, el Profesor Samuel Oak. A su vez, era conocido también por ver nacer a dos personas muy especiales: El nieto de Oak, Gary, que actualmente ejerce como Líder de Gimnasio en la Ciudad Verde, y Ash Ketchum, “El ladrón de guante blanco”. Para todos los ciudadanos del pueblo, incluido el propio Gary, era una enorme falta de respeto el trato que las autoridades, y el mundo en general, le tenían al cabezota. Incluso habiéndose reconocido la inocencia de Ash algunos años atrás, las gentes de las grandes ciudades miraban desconfiados a las gentes que procedían de Pueblo Paleta, y para colmo los niños utilizaban el apodo de Ketchum para sus burlas y canciones infantiles.

El Profesor Oak, algo entrado en años, visitaba desde siempre a la ahora pobre y fantasmagórica Sra. Ketchum, la cual deambulaba por la casa como un Haunter por un cementerio. Aquella misma mañana, el profesor la había pillado infraganti llorando, siendo consolada por su amigo Mr. Mime. Oak, destrozado ante la fragilidad psicológica de su gran amiga, no pudo evitar consolarla.

- Sé que lo que te voy a decir no te ayudará, Delia, pero… estoy seguro que esté donde esté, Ash no corre peligro. Tarde o temprano, volverá a aparecer por esa puerta. Estoy completamente seguro. La culpa es de ese condenado Team Rocket. Me juego el cuello a que fueron ellos lo que inculparon a Ash.- Consoló el anciano a la decaída mujer.

- Profesor… usted no sabe lo que es que una madre este así… Mi niño… no sé si seguirá vivo, y si lo está, no puedo abrazarlo, ni ver lo guapo que está… ¿Cómo se puede acusar de tales atrocidades a un pobre niño, amante de los Pokémon…? No lo entiendo…- Y entrecortada por la tristeza, rompió a llorar otra vez.

El Prof. Oak no supo hacer nada más que abrazar a Delia. Acompañando en un llanto silencioso a la madre desamparada, recordó la última vez que habló con Ash…

(Flashback)


Un frío día de invierno, tres años y medio atrás, el gran genio de los Pokémon trabajaba como un energúmeno a altas horas de la noche cuando, de repente, recibió una video- conferencia. Extrañado, aceptó la invitación y, para su asombro, consiguió apreciar el rostro triste de Ash a través del monitor.

- ¡Ash! ¡Gracias a Dios que estás bien! ¡Voy a avisar a tu madre! Discúlpame unos momentos.- Gritó eufórico Samuel.

- No, Profesor. – Dijo secamente el fugitivo.- Quiero hablar con usted. Es muy importante.- Siguió diciendo.

- Pero… ¡Tu madre está preocupadísima por ti! ¿Es que quieres matarla de pena? Sé razonable, hijo. Está como loca por volver a oír el sonido de tu voz…- Comunicaba tristemente el hombre.

- Lo siento, de verdad… pero no quiero involucrarla demasiado, ni a usted, ni a ninguno de mis seres queridos. Éste camino he de recorrerlo yo solo.- alegó tristemente Ash.

- Pero, Ash…- Fue lo único que susurró Oak.

-Escúcheme, Profesor. Sé que el Team Rocket está detrás de todo esto. Sólo le quiero comunicar algo: No voy a volver a Kanto…- Dictó el joven moreno.

-¿Estás Loco? ¿Cómo vivirás? ¿Qué será de tu futuro? ¡Piensa, Ash, piensa!- Estalló furioso el viejo profesor.

- Déjeme acabar, Profesor… Ahora mismo sólo tengo en mente dos objetivos: Encontrar a Giovanni y hacerle pagar por el daño que me ha hecho, y lo más importante para mí: Ser el Maestro Pokémon más fuerte y famoso del mundo. Partiré desde cero en las Ligas, y coronaré mi palmarés con la última de mis victorias en la Liga Añil. Hasta entonces, y lamentándolo yo más que nadie, no me verá hasta que haya cumplido mis objetivos, hasta que me haya hecho un hombre…- Terminó su discurso, acompañándolo con lágrimas de impotencia.- Por favor, Profesor, no intente localizarme, y no le diga nada a mi madre de esto… se lo ruego. Se lo prometo, volveré… Le echaré de menos, Profesor. Cuide de mi madre, y dele un abrazo por mí todos los días… Adiós…- Envuelto en un mar de lágrimas, Ash cerró la video-conferencia.-

Sin dar crédito a lo sucedido apenas unos minutos, Samuel Oak no concilió el sueño aquella noche. Ash no iba a volver, o por lo menos ahora. Nadie, ni su madre, ni su viejo rival Gary, ni Misty, Brock, ni nadie de sus viejos amigos o conocidos volverían a ver a Ash en una temporada. El pequeño Entrenador Pokémon había dado un paso importante, a la par que duro: El brusco cambio de niño a hombre.

(Fin del FlashBack)

Centrado en sus recuerdos del pasado, y con llantos de Delia de fondo, el Profesor Oak siguió con su silencioso llanto.

- Ash, vuelve pronto… por favor- Dijo para sus adentros.
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Nada contento por otro día de trabajo, Gary se dispuso a primera hora de la mañana a preparar y adecentar el Gimnasio de Ciudad Verde, dejándolo totalmente elegante para la llegada de los nuevos aspirantes. Estando a punto de abrir con la llave la puerta principal, un escalofrío recorrió de arriba abajo el cuerpo del joven líder. Como si de un calambrazo se tratara, Oak se palpó el pecho, zona inapreciablemente perjudicada por dicho “calambrazo”. No era una anomalía física, sino psicológica. Por puro instinto, Gary palpó su colgante, un trozo de cuerda unido con media Poké Ball, amuleto que guardaba en común con su viejo rival, Ash Ketchum. Con los ojos vidriosos de alegría, se apresuró a volver a cerrar con llave el local, y, adornando la puerta con un cartel de “Cerrado hasta Nueva Espera”, Gary Oak salió corriendo en dirección a Pueblo Paleta. Tenía el presentimiento de que Ash estaría en su hogar en muy pocos instantes.

- ¡Por fin! Espérame, Ash. Quiero ser el primero en darte la bienvenida.- Gritó mientras se hacía a la carrera.
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Un breve remolino de viento indicó que Ash había sobrevolado con su Pidgeot desde Villa Paraíso hasta su pueblo natal. Tras una delicada caricia a su pájaro, el entrenador lo resguardó dentro de su respectiva Poké Ball. A escasos metros de su casa, una presión incontrolable bombardeaba el pecho de Ash a medida que avanzaba hasta la puerta. Tantos años fuera… ¿Qué diría? ¿Cómo reaccionaría? ¿Cómo reaccionarían los demás, si la vida no les había arrebatado la felicidad, como le pasó a él? Demasiadas eran las preguntas que torturaban y taladraban su cerebro. Parado frente a la puerta como una montaña, fue Pikachu quien le despertó de su ausencia con una pequeña palmadita de su manita amarilla. No fueron ni una ni dos, sino tres veces las que Ash respiró hondo y, decidido y con valor, golpeó delicadamente la puerta. Los segundos que transcurrieron hasta que se abrió la barrera entre el mundo y su hogar fueron eternos, pero las figuras de su madre, su viejo Profesor Oak y el saludable y fuerte Mr. Mime le provocaron un pequeño derramamiento de lágrimas, no de pena, más bien de felicidad.

- Mamá… Profesor…- Susurró el ya hecho un hombre, con lágrimas en sus ojos, al igual que Pikachu.

- Ash… Hijo mío… - Dijo llena de felicidad su madre.

Madre e hijo se fundieron en un cariñoso y profundo abrazo, lleno de llantos de alegría y de sonrisas por parte del Profesor Oak, el cual era testigo de un reencuentro con el que soñaba desde hacía cinco años. Pocos segundos después, Gary llegó a Pueblo Paleta, fatigado debido a la gran carrera que había realizado. No obstante, tanto esfuerzo mereció la pena: La familia Ketchum volvía a ser la misma. Sonriente, el joven observaba el cambio drástico de su antiguo rival y añoraba a su vez esa época en la que eran unos novicios de casi once años de edad. Ahora, como hombres hechos y derechos, sus vidas habían recorrido caminos diferentes, y la de Ash había sido bastante dura.

- Bienvenido a casa, Ash.- Susurró Gary ante la estampa de la familia feliz, que tanto se lo merecía.
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Fin del Capítulo 1

Gracias a Todos! A por el Capitulo 2!!! de Parte de: Volkner91
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Volkner91

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MensajeTema: Re: [Pokémon] El Camino Hacia la Cumbre (En Progeso)   Sáb Oct 22, 2011 4:39 am

Bueno muchachos, aqui os dejo el 2º cap. No os olvideis de comentar!

Capítulo 2: “El Fin de la Angustia”

Delia no dejó de abrazar a su único hijo, repitiéndole lo mucho que le quería y cuanto le había echado de menos. El estado de ánimo de Ash era como una especie de conglomerado: había sentimientos de felicidad, pero también de tristeza, dolor e impotencia. Ya no era un crío, pero albergaba alguno de los síntomas presentes en un niño con miedo. Sin rechistar por toda la atención que le era prestada, el inmutable rostro del joven no se movió ni un milímetro: el gracioso y empático chiquillo que se conoció en el pasado ahora era un hombre frío, calculador y solitario. Dándose cuenta de sus pesadas pero cariñosas acciones, su madre le concedió unos instantes para respirar, debido a los achuchones y abrazos dados.

- ¡Hay que ver cuánto has crecido, y que guapo estás! ¡Pareces un náufrago con esa barba!- Exclamó llena de alegría la Sra. Ketchum.- Se te ve cansado, hijo. Ya sé, ¿Por qué no vas a tu habitación y descansas lo que quieras? Después te podrías dar una ducha y afeitarte la barba. Ve, hijo, descansa lo que quieras.- Concluyó la mujer.

Asintiendo silenciosamente a la propuesta, Ash entró en su querido hogar, lamentando no haberse dado cuenta antes, mucho tiempo antes, de lo importante que era para él su pequeña casa. Como si fuese la primera vez que entraba en dicho recinto, no pudo evitar emocionarse un poco. Apreciando hasta el más mínimo detalle, no apartó la mirada de ningún rincón de la casa, hasta que, por fin, entró en su dormitorio, atrancó la puerta y bajó las persianas para entrar en un largo descanso, bajo el calor de las sábanas, junto con su fiel amigo amarillo.
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Asegurándose de que Ash descansaba, su madre se dirigió a la salida de la casa, donde El Profesor Oak y su nieto entablaban una pequeña conversación. Se podría decir que Delia había sufrido un pequeño episodio de bipolaridad, y era evidente: La llegada de su pequeño hombrecito la había devuelto las ganas de vivir de nuevo. Feliz como unas castañuelas, la mujer se reunió con el abuelo y el nieto Oak, ambos investigadores y amantes de los Pokémon.

- ¿Pues cómo es que estás aquí, Gary? ¿No deberías atender el Gimnasio?- Preguntó inquisitivamente el más anciano.

- Te será difícil de creer, abuelo, pero la cuestión es que, de repente, tuve el presentimiento de que Ash había vuelto de nuevo a casa. El colgante con esta media Poké Ball me transmitió… no sé, la seguridad de que realmente el canijo había vuelto.- refrenó su lengua el joven de pelo castaño, impresionado por el poder del amuelo que pendía de su cuello.- Me alegro mucho de que por fin haya dado señales de vida.- Finalizó sonriente Gary.

-¡Se me ha ocurrido una gran idea!- Gritó el único miembro femenino del grupo, para poder así captar la atención de los otros dos.- Aprovechando que Ash estará unas cuantas horas durmiendo, probablemente hasta la noche, ¿Por qué no le organizamos una fiesta sorpresa?.

- Muy buena idea, Sra. Ketchum. Yo podría avisar a las chicas. Están pasando unas vacaciones en Ciudad Celeste, con Misty. Las avisaré de inmediato mediante una video-conferencia desde el laboratorio.- Alegó el joven Oak.

- Y yo le diré a Tracey que avise a los chicos. Creo que están pasando unas vacaciones con Brock en Ciudad Plateada. Querían ayudarle en su hobby de buscar fósiles en el Monte Moon.- Recordó el abuelo de Gary.

-¡Perfecto entonces! Yo empezaré a realizar los preparativos, preparar la comida y todo los demás, ¡Ay, que ilusión! ¡Hará cuanto que no preparo una fiesta!- Y acto seguido, se marchó rápida como el viento y cantando.

Los dos investigadores, con una mirada cómplice, se dirigieron al laboratorio para contactar con sus viejos amigos. Había mucho que preparar para un reencuentro como Dios manda.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------La enorme piscina del Gimnasio Celeste acogía con sus dulces y tranquilas aguas a la hermosa líder de gimnasio, Misty, y sus tres amigas, Aura, Maya y Marina, junto a sus queridos Pokémon acuáticos. El sonido de las risas rebotaba en el alto techo, contagiando todo el local con una atmósfera agradable y relajante. Las vacaciones de las chicas consistían en cosas muy básicas: Descansar en la piscina de la Líder, cotillear y si tenían la oportunidad, irse de compras a Ciudad Azulona. Una norma de la zona de relajación de Misty consistía en que, al menos, un Pokémon de tipo agua estaba en la obligación de disfrutar del baño con su entrenador. Es por eso que no solo las divas estaban disfrutando el momento, también cuatro Pokémon: El Feraligart de Marina, Blastoise por parte de Aura, mientras que la elección de Maya fue Empoleon. Por último, Misty dejó que su Milotic aprovechase a relacionarse con los Pokémon de sus invitadas.

- Y bien, ¿Cómo te va con tu querido Líder de Gimnasio, Misty? ¿Te ha demostrado si merece llevar ese título?- Preguntó lujuriosa y lascivamente Maya, provocando unas risitas a sus tres amigas, Misty incluida.

- Tú siempre tan sutil, Maya… ¡Gary es un encanto! Tan detallista, tan guapo, tan cariñoso, tan… ¡TODO! Pero tan sólo llevamos juntos un mes, ¡No soy una cualquiera! Siempre esperé a la persona adecuada… pero esa persona nunca llegó. –susurró entristecida - Aun así, sé que Gary es esa persona.- Finalizó la sirena, sonriente de oreja a oreja.

- Espero que todo te vaya bien, Misty. Nuestras vidas han cambiado durante estos últimos años, y con lo duro que trabajamos, merecemos que la vida nos sonria, ¡aunque solo sea un poquito!- Concluyó Marina con su habitual carácter alegre.

- Chicas, ¿Por qué no brindamos? No sé, por todas nosotras, por los chicos, y… por Ash, donde quiera que esté… Siento sacar el tema. No quería entristeceros… pero estoy segura de que algún día le volveremos a ver. Confiad en mí.- Añadió Aura, con un cierto tono de tristeza.

- ¿Qué demonios? ¡Brindemos!- Dijo Misty con intención de animar la situación, mientras cogía cuatro delicadas copas de cristal con un vino tinto, aparentemente delicioso.- ¡Por todos nosotros, y porque el futuro nos depare lo mejor!- Brindó la pelirroja.

Sus amigas la imitaron, y delicadamente, degustaron aquella deliciosa bebida. No pasó mucho tiempo tras el brindis cuando el ordenador portátil de Misty empezó a emitir unos breves y agudos pitidos. Los constantes sonidos se debían a una video-conferencia de entrada, originaria del ordenador de Gary, en Pueblo Paleta. La líder gesticuló a sus amigas con su dedo índice para que guardaran silencio.

-¡Buenos días, mi preciosa sirena! ¡Buenos días, chicas!- Saludó caballerosamente el investigador a las cuatro jovenzuelas.

-¡Hola, guapo! ¿No deberías estar en el Gimnasio? ¿Le ha ocurrido algo a la Sra. Ketchum o a tu abuelo?- Empezó a preocuparse Misty.

-¡Ya lo creo! ¡Un milagro! Misty, chicas… ¡Ash ha regresado!- Contestó eufórico Gary.

Misty y compañía se quedaron con la boca abierta y desencajada, ¡Increíble! ¡Por fin volverían a ver a Ash, su querido e irritante amigo Ash! El corazón de Misty se desbocaba furiosamente, como un Gyarados salvaje. Con mil pulsaciones por minuto, la vieja compañera del canijo creyó haber visto el cielo con aquella llamada.

- El caso es que- continuó Gary - Vamos a organizar una fiesta sorpresa para cuando despierte. Venid volando, en sentido literal, a Pueblo Paleta. Hay miles de cosas que hace, ¡Un beso, Ciao!- y acompañando con un guiño la despedida, el ordenador de Gary cerró la conferencia.

Aun anonadadas por la grandiosa noticia, las chicas se miraron al unísono. Sin duda alguna, Misty fue la que más asombrada seguía, debido a que sus ojos se tornaron vidriosos y una sonrisa bastante sincera y cargada de alegría se dibujó en su delicado rostro. Volviendo a la realidad, las chicas se apresuraron a secarse, guardar a sus Pokémon y vestirse con la mayor elegancia posible para acudir a casa de Ash.
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Realmente, había sido una faena muy dura para los chicos. Brock, junto con Jimmy, Bruno, Leon y Barry, había pasado gran parte de la madrugada recorriendo el Monte Moon para encontrar algunos cuantos fósiles de Pokémon que vivieron hace miles de años.
Para mala suerte la de Brock: Había realizado toda esta expedición con el fin de encontrar un Ámbar Viejo, del cual resurgiría un sano y robusto Aerodactyl. Eran muy pocos los Aerodactyl que estaban en estado salvaje, así que el método más seguro de hacerse con uno era encontrando su respectivo fósil. Entristecido en un principio por su fracaso, se rehízo rápido, pues lo más importante para él fue que sus amigos hubiesen vivido una nueva experiencia. Deslomados tras unas horas de arduo trabajo, se dispusieron a descansar en un verdoso prado entre el Monte, que visitó con Ash y Misty hará muchos años atrás, y Ciudad Plateada. Mientras descansaban, aprovecharon para picar algo e hidratarse.

- Menuda paliza nos has metido, Brock. La próxima vez me lo pensaré dos veces el volver a realizar estos menesteres.- Bufó Jimmy, bastante cansado, lo que provocó que los demás soltasen una carcajada.

- Anda, ya será menos. Gracias a él hemos obtenido un par de fósiles cada uno.- Defendió Bruno al mayor de todos.

- ¡Cierto! ¡Dentro de poco podremos disfrutar de nuestros Kabuto!- Vociferó Barry.

-¡Y no te olvides de Omanyte! - Añadió Leon.

- Me alegra ver que os lo habéis pasado bien. La próxima vez volveremos todos… ¡excepto Jimmy, que se quedará sin su Aerodactyl!- Bromeó Brock, desatando así una oleada de carcajadas y bromas hacia el acusado.

Mientras comían, el ordenador portátil de Brock empezó a emitir pequeños sonidos. Se trataba de una video-conferencia desde el laboratorio del Profesor Oak. Brock hizo bien en llevarse, como siempre lo hacía, el ordenador, pues podría haber algún accidente o su familia podría haber resultado herida. Tras aceptar la video-conferencia, la cara de Tracey, ayudante del Profesor, empezó a comunicarse con Brock.

-¡Tracey, cuanto tiempo! ¿Qué tal por Pueblo Paleta? ¿Todo bien?- Preguntó curioso Brock.

- Ya lo creo, amigo. Te traigo una gran noticia, bueno… os traigo.- Comunicó el joven ayudante.

-¡Oh, ya sé! ¿A que nos vas a presentar a cinco monadas de chicas, guapísimas, cariñosas, con unas dulces manitas y unos ojitos lindos, que le guste proporcionar dulces y cariñosos cuidados a mis Pokémon y a mí, y también…?- Siguió desvariando Brock, como siempre lo hacía cuando pensaba en mujeres.

- Me temo que no, Brock.- Le cortó Tracey.- ¡Es algo muchísimo mejor! Veréis, la cuestión
es que… ¡Ash ha vuelto! ¡Y está aquí, en Pueblo Paleta!- Dijo Tracey, contagiando el buen ánimo de los informados.

-¿¿¿Qué???- Gritaron todos al unísono.

- Como lo oís, ¿No es fantástico? Me alegro tanto por su madre… Bueno, me voy del tema, pasemos a lo que verdad importa. El caso es que estamos iniciando los preparativos para una fiesta sorpresa en honor a Ash. Necesitamos la mayor ayuda posible, y vosotros sois esa ayuda.

- ¡Cuenta con nosotros, Tracey! Avisaré a Kamon del evento y todos nos reuniremos allí.- Dijo Jimmy con firmeza.

-¡Así se habla, Jimmy! Gracias de antemano, chicos. – Concluyó Tracey, cerrando la conexión.

- Que emoción… Por fin volveré a ver a mi mejor amigo… ¡Vamos chicos! ¡Bruno, termina de comerte el donut y corramos al Centro Pokémon! ¡A Pueblo Paleta!- Ordenó Brock a viva voz.

Y apresurados, además de que casi Bruno se atraganta mientras corría, debido a ese donut rápidamente engullido, partieron a toda velocidad al Centro Pokémon, para después atravesar el bosque verde y llegar a su destino.
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Las numerosas horas que Ash pasó durmiendo se le hicieron extremadamente cortas. No es para extrañarse cuando uno lleva muchos años sin pisar una casa que, ese momento, parece ajena. Haciendo caso al consejo que le dio su madre, ipso facto se dirigió a darse una relajada y lenta ducha.
Ansioso por ducharse con agua caliente, meditó durante varios minutos la situación actual: ¿Había hecho bien en volver a casa, pudiendo perjudicar a sus seres queridos, por segunda vez consecutiva? ¿Conseguiría encontrar a Giovanni y hacerle pagar por todo el mal que ha causado su banda criminal, y llevarle al lugar que se merece: Una fría, mugrienta y enana celda, hasta el resto de sus días? Y lo más importante: ¿Su sueño de ser el Maestro Pokémon Número Uno merecería la pena, después de largos años de soledad y sufrimiento? Tras haberse abrasado un poco con las gotas de agua, las cuales caían con la fuerza de mil alfileres, se secó y se vistió con las mismas ropas con las que volvió a casa, pero recién lavadas por su madre.
El conjunto textil estaba formado por unos vaqueros viejos y algo rasgados, unas zapatillas de deporte desgastadas y una camiseta negra de tirantes, la cual dejaba ver sus trabajados y densos brazos, mientras que con su mítica gorra oculto su larga melena, recogida entonces en un moño. Dedico el resto del tiempo en limpiar con un paño no demasiado húmedo a su querido Pikachu, también bastante sucio.

Tras cumplir con dicha labor, y aún sin afeitar, su madre le llamó desde la planta baja.

-¿Ya te has aseado, cielo?- Preguntó cariñosamente la Sra. Ketchum.

- Sí, madre.- Dijo audible y fríamente el recién llegado.

- Pues baja a la cocina, por favor. Necesito que me ayudes con algo.- Mintió como pudo la mujer.

Accediendo a la orden, Ash bajó lentamente la escalera. La luz de la cocina estaba apagada, lo que le resultó algo extraño, y así, instantáneamente, apretó el interruptor de la luz.
De verdad que no esperó encontrarse con todo aquello: Una gran cena, con una amplia gama de suculentos alimentos, miles de pancartas con mensajes tales como: “¡Bienvenido de Nuevo, Ash!” o “¡Viva el Maestro Pokémon Más Cabezota!”. Aquellos detalles fueron asombrosamente bonitos para el joven, pero el mayor detalle fue la compañía: Catorce personas, la mayoría de ellas conocidas por él, y un fabuloso Mr. Mime le daban la bienvenida de la manera más calurosa posible.
Para el joven Ketchum el tiempo se detuvo: Todos sus amigos, conocidos o familiares le vitoreaban y le sonreían, pero hubo una persona en especial en la que posó sus ojos, a parte de otro detalle que no se le escapó: Un ángel, vestido con una chaqueta azul y un bañador de competición, azul y blanco, portador de una larga melena pelirroja y unos hipnotizadores ojos azules claros, le sonrió de la manera más celestial posible, acompañándolo todo con un guiño rápido y un susurro en el que se formaron lenta y elegantemente las palabras: “Bienvenido, Ash”.
Aquel ángel era Misty, y lo mejor de todo era que agarraba de una manera casi empalagosa, por no decir totalmente, la mano de Gary, su viejo rival.
Nuevas sensaciones se formaron en la mente de Ash: ¿Qué era todo lo que había pasado tras su partida? Sólo aquella noche sería capaz de conocer todas las respuestas a sus preguntas.

Sólo así finalizaría su angustia… ¿O tal vez no…?.
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Fin del Capitulo 2. Espero que os haya gustado! Cuando pueda publicaré el tercer capitulo. Vosotros de paso, podeis leer y comentar que tal veis esa empresa mia! gracias a todos de antemano de parte de: Volkner91!
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MensajeTema: Re: [Pokémon] El Camino Hacia la Cumbre (En Progeso)   Mar Oct 25, 2011 7:58 am


Bueno, Informo a mis lectores (Si hay alguien que lo sigue, que de señales de vida, xD) de que este capitulo es bastante largo, asi que paciencia, por favor. Muchas gracias.
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Capítulo 3: “Los brazos del dolor”

Tras innumerables abrazos y halagos, la cena dio comienzo. En una larga mesa rectangular, y sentados todos en forma de U, el sonido de los cubiertos recordaba a una agradable cena de Nochebuena, donde muchos familiares de diferentes lugares se reunían para celebrar aquella fecha tan especial. Con Brock a su derecha y Misty a su izquierda, Ash comía a desgana, algo raro en él. Respondiendo de manera breve a las preguntas lanzadas por sus amigos, el ya no tan niño observaba disimuladamente como la pareja feliz se dedicaban a acariciarse recíprocamente las manos bajo la mesa. ¿Por qué no podía dejar de mirar? ¿Acaso era por celos, o por puro morbo? No, rotundamente, a ninguna de las dos opciones. El único motivo se debía a sus largos años de fugitivo, durante los que pensó que nada cambiaría tan drásticamente. Tanto Misty, como Gary y él mismo habían cambiado, para bien o para mal.
Pasada casi una larga hora, los invitados estaban terminando los postres. Los temas de conversación era de diverso interés: Trabajo, Cotilleos o Pokémon.

- Estoy deseando ver tus progresos, pringado.- acentuó Gary la última palabra, a modo de vacile.-Hace poco capturé un fuerte y saludable Luxray. La verdad es que tengo puesto en él grandes expectativas, hablando tanto como Entrenador y como Investigador.- Finalizó, lleno de orgullo.

- Y no te olvides también como Líder de Gimnasio.- Recordó el mejor amigo de Ash.

- Así que ahora eres Líder de Gimnasio, de Ciudad Verde, supongo.- Dedujo Ash, provocando que Gary asintiera.- Me alegro de que hayan sabido apreciar tu talento, Gary.- Dijo sin mucho interés.

- Gracias, Ash, aunque tampoco es para tanto.- agradeció efusivamente el joven Líder de Gimnasio.

-¿Así que ahora te has vuelto modesto, de la noche a la mañana? Eso sí que es interesante, pringado.- Soltó Ketchum de una manera muy natural, a la par que irónica.

Aquellas palabras empezaron a incomodar a los presentes, que aprovecharon para carraspear, y así evitar un duradero silencio. Fue Brock el que se atrevió a volver a romper el hielo.

- Bueno, Ash, ya que sabemos cuál ha sido la última captura de Gary, ¿Por qué no nos dices cual ha sido la tuya?- Preguntó Brock.

- La verdad es que últimamente he dejado un poco de lado la captura de Pokémon.- Alegó Ash, sorprendiendo un poco a todos los invitados.- Cierto es que, durante todo este tiempo, he capturado muchos Pokémon, y han sido entrenados día y noche hasta alcanzar un gran potencial. Sin embargo, ahora me dedico más a los entrenamientos intensos, pero… si mal no recuerdo, hace ocho meses capturé un Aerodactyl.- Finalizó el Entrenador, henchido de orgullo.

La mención de aquel feroz Pokémon provocó una gran ovación, acompañado por unos silbidos de asombro por parte de los excursionistas que vieron fracasada su expedición en busca de algún Ámbar viejo. Obviamente, Brock se puso eufórico ante tal noticia.

-¿¿¿Qué??? ¿En serio que has capturado un Aerodactyl?-Gritó Brock, haciendo que sus gritos casi se pudieran escuchar hasta en Ciudad Verde.

-Bueno, en realidad fueron dos: Un padre y su cría. Si quieres, te doy la cría. Al mayor le he cogido muchísimo cariño, debido a que para mí es especial. Sé que lo cuidaras bien- Dijo Ash con una sonrisa sincera, provocando un fuerte abrazo de oso por parte del ex Líder de Gimnasio.

-Te felicito, Ash. Habiendo capturado a Aerodactyl has hecho una gran inversión, y no sólo por haberlo hallado en estado salvaje. A pesar de su engañosa lentitud debido a su composición rocosa, Aerodactyl es el Pokémon más rápido del tipo roca, y uno de los más rápidos, generalmente hablando. Mi más sincera enhorabuena por tu excelente labor.- Comunicó el Profesor Oak, con grandes aires de orgullo, a su pupilo, y provocando a su vez que floreciesen los celos en su nieto, cosa que Misty notó a la primera.

Animados por el éxito de Ash, los jóvenes entrenadores empezaron a charlar sobre sus Pokémon. Con la excusa de querer tomar un poco el aire, el joven Ketchum aprovechó para alejarse un poco del lugar y bañarse en las tranquilas y cristalinas aguas del estrecho que comunica Pueblo Paleta con Isla Canela.
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Preocupada por la larga ausencia de Ash, Misty descendió colina abajo, hasta pararse a unos treinta metros del inicio del largo estrecho, divisando una silueta que se bañaba a escasos metro de ahí. Junto a un árbol cercano a la orilla descansaba un precioso Espeon. Era raro ver un Espeon a plena luz de la Luna, siendo esa acción más propia de su contraparte, Umbreon. Junto al Pokémon perro, un Charizard soltaba grandes ronquidos, mientras que el Pokémon de tipo planta Venusaur contemplaba silenciosamente el brillo plateado de la Luna. Cabe destacar que un Pidgeot vigilaba desde la copa del árbol los alrededores, por si ocurría algo del otro mundo. Sin duda alguna, Misty no pudo evitar sonreír al ver al inconfundible Pikachu de Ash, el cual dormía hasta hace un rato sobre la espalda de su amigo Espeon. El roedor se percató de la presencia de su vieja amiga y, rebosante de felicidad, corrió velozmente hasta propulsarse con un enorme salto hasta los brazos de la joven. La sirena no hizo otra cosa que darle un fuerte abrazo.

-¡Pikachu! ¡Cuánto te he echado de menos!- Exclamó la pelirroja, provocando que la ratita amarilla lanzase gritos de alegría.

-¿Sólo a él?- Ironizó una voz grave y medianamente fuerte, procedente de Ash, que se mostraba ocupado secando su torso desnudo y el enorme caparazón de su Blastoise.
Literalmente embobada, Misty escaneó al nuevo Ash: Sus brazos eran robustos y musculosos, mientras que su torso y sus abdominales bien trabajados indicaban que no sólo los Pokémon de Ash habían estado sometidos a duros entrenamientos. Avergonzada debido a la manera tan descarada en la que le miraba, la fanática de los Pokémon de agua recuperó costosamente el norte.

- A ti también, Ash, más que nadie en este mundo.- Profundizó ella en lo más profundo de su ser, acompañando sus dulces palabras con un leve sonrojo y la más tierna y preciosa de las sonrisas.

Indiferente sobre las palabras de su mejor amiga, el zagal rebuscó en los bolsillos de sus vaqueros hasta encontrar algo que jamás pensó que probaría: Una cajetilla de tabaco. Sacando delicadamente un cigarrillo, usó una cerilla para prender la punta de aquel mal vicio. Antes de apagar el fósforo, la suave mano de Misty detuvo la suya, única y exclusivamente para que la líder pudiese encender un cigarrillo extrafino.

- ¿Sabe Gary algo acerca de tu vicio?- Susurró distante Ash.

-¡Calla, Calla! Este será nuestro pequeño secreto, ¿De acuerdo?- E instantáneamente le guiño un ojo de manera cómplice y traviesa.

- Descuida.- Murmuró él, haciéndole un especie de vacío a Misty.

Estuvieron, dos, o tres, tal vez cuatro minutos, sentados, fumando y sin dirigirse apenas la palabra, ya fuese por la tensión que se respiraba en el ambiente, por parte de Misty, o por el poco interés de la situación, hablando por el recién llegado. Tan inaguantable era aquel silencio, que la hermosa pelirroja rodeó con sus brazos el cuerpo de su mejor amigo, rompiendo a llorar de todo el miedo que había acumulado en los últimos cinco años.

-¡Oh, Ash…! ¡Cuánto te he echado de menos! –Sollozó sobre el pecho fuerte de su amigo la frágil y dulce sirena.-Gracias a Dios que estás aquí. Ya verás cómo recuperaremos el tiempo perdido.- Dijo ella, secando sus lágrimas y dibujando una sonrisa en su rostro.

- No hay nada que recuperar, Misty.-Vocalizó tranquilamente él, dejando impresionada con su respuesta a su amiga.-Bueno… la verdad es que sí hay algo que tengo que recuperar a toda costa: Mi dignidad, y juro que ese bastardo de Giovanni lo pagará, aunque me le tenga que llevar por delante.- Amenazó fría y calculadoramente el antiguo “naufrago”.
Aquello era novedoso para la Líder. Nunca pensó ver a Ash deseándole el mayor mal del mundo a nadie, aunque esa persona se lo mereciese. Inconscientemente, el precioso cuerpo de Misty se empezó a despegar del de Ash. Su cara de miedo no preocupó en lo más mínimo al “aludido”.

- Tú no eres el mismo chico que conocí en aquel lago, hace ya diez años.- Susurró tristemente Misty.- ¿Dónde está el Ash risueño, con el que me lo pasaba tan bien discutiendo?- Los ojos de Misty se tornaron vidriosos una vez más, mientras las gotas saladas descendían hasta frenarse en sus dulces mejillas.

- Está muerto y enterrado. Nunca más volverás a verle.- Dijo de la manera más fría posible Ash.

Y sin más preámbulos, Ash se levantó del sitio, reagrupó a sus Pokémon y los cobijó en sus respectivas Poké Balls. A excepción de Pikachu, El muchacho y Misty estaba totalmente solos. Dolida por el drástico cambio de su querido cabezota, la imponente pelirroja no dudo en marcharse de su presencia, sin poder evitar que un sollozo se escapase de la comisura de sus labios.

-Tú no eres como Giovanni, Ash, nunca lo has sido y nunca lo será. No puedo imaginarme todo lo que has tenido que sufrir, pero sólo si estás dispuesto yo te ayudaré a que te sientas mejor, tienes mi palabra. Sin embargo, si sigues con esa idea de tomarte la ley por tu propia mano, la cosa será inevitable: Te volverás como Giovanni, y nadie te podrá ayudar entonces, y lo más triste… será cuando realmente para mí estés muerto de verdad. El Ash que tanto añoro aún vive dentro de ti…Tú veras si lo dejas vivir o no.- Finalizó Misty su emotivo discurso, y totalmente destrozada y envuelta en un mar de lágrimas, dejó solo a Ash con sus pensamientos.

Y observando como la amiga que le había dedicado aquellas palabras, que ahora no dejaban de repetirse en su cabeza, se alejaba de su lado, la impotencia y rabia de Ash crecían poco a poco, hasta descargarse totalmente con el pobre árbol situado a su vera, recibiendo una serie de continuos puñetazos, los cuales dejaron unas profundas heridas en las manos de Ash. Asustado ante la pérdida de control de su humano amigo, Pikachu corrió a consolarle, sin poder evitar unirse al llanto iniciado por el joven Entrenador Pokémon.
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Cuando los primeros rayos del astro rey anunciaron la llegada de un hermoso día, Ash ya llevaba despierto desde hacía tiempo. Anoche, Las palabras de Misty no dejaron de sucederse una y otra vez mientras intentaba conciliar el sueño. Haciendo caso al curioso dicho “A quien madruga, Dios le ayuda”, el joven Ketchum aprovechó para afeitarse su peludo rostro y cortarse aquella larga melena de la que era portador. Tras una larga sesión de higiene y aseo, quedó conforme con el resultado, el hombre que se veía en el espejo era nuevo, físicamente hablando, pues por dentro seguía con el mismo resentimiento por aquel mundo tan equivocado y cruel.

El resto de las horas se las pasó entrenando con algunos de sus Pokémon recién extraídos del sistema de almacenamiento. La filosofía de Ash era que todos sus Pokémon tenían el deber de ser igual de fuertes, no importaba nada cuán débiles hubiesen sido en el pasado ni si tenían la estética de unos “Pokémon feos”. La ilusión del futuro Maestro Pokémon estaba fuertemente ligada a aquellos seres: Adoraba cuidar de ellos, quererlos, comprenderlos, hacer que se sintiesen confiados de sí mismos, y lo más importante de todo, tratarlos como iguales. Habiendo cambiado totalmente en personalidad, Ash nunca vería a los Pokémon como una carga u objeto, y mucho menos se atrevería a abandonarlos, y tampoco pensaría nunca que ningún Pokémon fue capaz de dejar a su entrenador. Aquella acción era más propia del Ser Humano, siempre tan egoísta. Mientras realizaba un descanso, la presencia de un corrillo de gente le distrajo de sus juegos con Pikachu.

- ¡Cuánto has madrugado! ¡Cualquiera diría que estamos ante Ash Ketchum!- Bromeó el mejor amigo de Ash, ahora Doctor Pokémon.

-¡Que guapo estás! ¡Ese cambio de look te ha sentado muy bien!- exclamó Misty mientras se la caía la baba, ganándose una mirada celosa por parte de su novio. Aura y Maya siguieron los pasos de la pelirroja.

- Bueno, Ash, ahora que los dos nos encontramos en casa de nuevo, ¿Qué te parece si realizamos un pequeño combate Pokémon? Tengo ganas de enfrentarme a un rival de verdad.- Sonrió Gary, mientras pasaba por alto las miradas lascivas de las tres muchachas hacia su viejo rival.

- Será mejor que vayas a luchar contra los aspirantes del gimnasio. Yo estoy fuera de tus posibilidades. No podrías ganarme, por mucho que lo intentes.- Menospreció Ash a Gary, provocando la furia de este último.

-¿Estarás de broma, no? ¡Siempre he ido un paso delante de ti, he capturado muchísimos más Pokémon que tú, y en menos tiempo! ¡Sin olvidarnos de que yo tengo un trabajo que tú no conseguirías ni en un millón de años!- Rugió ofendido el nieto del Profesor, mientras el resto del grupo intentaban tranquilizarlo.

- Tu trabajo es colocar medallas a los demás, no a ti mismo. Aun así, soy una persona muy razonable y te daré una última oportunidad, ¿Estás seguro de que quieres retarme? Una vez que te decidas, no habrá vuelta atrás.- Dijo fría y decisivamente Ash, desafiando al malhumor de Gary.

-¡Por supuesto que sigue en pie el desafío! No te tengo miedo, inútil.- Desafió hecho un basilisco el Investigador, provocando caras de preocupación entre los invitados de la Sra. Ketchum, principalmente en Misty, la cual se encontraba en un duro dilema.

- Luego no me digas que no te advertí, cabezón, ¿Brock, podrías arbitrarnos? ¿Qué tal un combate de… tres Pokémon?- organizó el muchacho, provocado un asentimiento por parte de dicho pasajero árbitro.

-Está bien. Colocaros en vuestras posiciones. Las reglas son las siguientes: Cada combatiente usarás tan sólo tres Pokémon. El que consiga derrotar a los tres Pokémon rivales, será el vencedor, ¿Entendido?- Explicó Brock tranquilamente, asintiendo los dos combatientes.- Entonces… ¡Que comience el combate!- Anunció Brock, iniciándose así una gran tensión entre los espectadores, y una gran preocupación en la preciosa sirena de pelos anaranjados como el fuego.

- ¡Bien, Empezaré con Umbreon!- gritó Gary, lanzando una Poké Ball, orgulloso de su elección.

- Sabia decisión, ¡Adelante, Espeon!- Ordenó Ash, haciendo que su Pokémon saliese de su descanso.

Los dos preciosos perros Pokémon entraron en el campo de batalla con más ganas de pelear que nunca. Al verse, los cánidos no pudieron evitar rugir y ladrarse el uno al otro, debido a su gran enemistad, puesto a que uno de ellos adoraba al sol, mientras que el otro era amante de aquel precioso y plateado satélite.

-¡Adelante, Umbreon! ¡Usa Placaje!

-¡Espeon, Placaje también!

Los dos protagonistas de combate embistieron el uno contra el otro, acto que finalizó con los dos pobres Pokémon retrocediendo bruscamente. Los espectadores observaban asombrados el combate, donde curiosamente los dos Pokémon eran diferentes evoluciones del entrañable Pokémon Eevee.

-¡Ánimo Umbreon, ataque Derribo!- Ordenó firmemente Gary.

-¡Espeon, usa Aguante!- Dijo Ash, mientras ideaba una estrategia.

El Umbreon de Gary, decidido y sin miedo, daba largas zancadas mientras corría en zigzag, estrategia ideada entre su entrenador y él para confundir al rival. En peores condiciones, Espeon sólo podía esperar, hasta que Ash detectase el momento propicio para utilizar el gran arsenal. El fuerte Derribo usado por el perro de la noche mandó a volar al herido cánido violeta, siendo el atacante también herido a causa del fuerte golpe.

-¡Ya casi está, Umbreon! ¡Finta!- y sonriente, Gary creyó tocar el éxito.

-¡No te rindas, Espeon! ¡Sigue con Aguante!- Calculó Ash.

El rápido y potente ataque de tipo siniestro acabó por afectar al duro pero agotado Espeon del joven Ketchum, dando todas las papeletas de la victoria al fresco y audaz Umbreon de Oak.

-¡Este combate ha terminado! ¡Espeon, COLA FÉRREA!-

La negra y firme cola del hermoso Umbreon se tornó a un color blanco celestial, lo que indicaba que su miembro atentaría contra el cuerpo de su rival. Para desconocimiento, y desventaja, de Gary, Ash había pasado los últimos cincos años estudiando todos los puntos débiles de todos los Pokémon de las cuatros regiones, diseñando una especie de estudio con todas las debilidades, estadísticas y especialidades de todos los Pokémon. Al realizarse el ataque Cola Férrea, el Pokémon atacante reducía su velocidad a la mitad, entre el tiempo transcurrido entre el inicio y final del ataque. Por suerte para Ash, Umbreon cumplía con todos los requisitos para caer rendido ante un potente ataque de su Espeon.

-¡Muy bien, Espeon! ¡Ahora que es un blanco fácil, usa tu Hiperrayo!- Motivó Ash a su Pokémon.

El círculo carmesí frontal de Espeon empezó a brillar de manera multicolor, expulsando un elegante rayo de grandes dimensiones y luminosos colores que impactó en el cuerpo ralentizado de Umbreon. Tal fue el brutal choque que Umbreon parecía haber pasado a mejor vida. Por alivio de todos, el Pokémon sólo se encontraba fuera de combate.

-¡Umbreon ha sido derribado y fuera de combate! ¡Espeon es el ganador!- Anunció Brock el final del primer combate.

-¡Umbreon! ¿Estás bien?- gritó Gary, corriendo para ayudar a su compañero de cuatro patas. Para alivio del Líder, Umbreon le sonrió débilmente, y le lamió el rostro a modo de satisfacción.- Lo has hecho muy bien, vuelve.- Activando el mecanismo de la Poké Ball, Umbreon se cobijó dentro de ella.

-¡Espeon! ¡Eres el mejor!- Gritó eufórico, por primera vez de vuelta a su hogar, el veterano entrenador. Sin preocuparse por su peso, Ash cogió a su perro violeta en brazos, mientras los dos se dedicaban mutuas caricias y gestos de admiración, hecho que enterneció el corazón de Misty al ver aquella preciosa escena protagonizada por el viejo Ash que ella conoció.- Ha sido un primer combate intenso, Gary, ¿A por el segundo?- Sugirió el moreno con un brillo casi felino en sus ojos, provocado por la larga espera de un combate tan emocionante como los que mantenía con su viejo rival.

- Por supuesto, Ash. Me has dejado impresionado, tu Espeon realmente lo vale. Ahora, dejémonos de chiquilladas, y pasemos a algo más duro, ¡Houndoom, te toca!- Excitado, Gary liberó a su Pokémon, una especie de Doberman muy siniestro, de su refugio.

-¡Guau, Houndoom! Es uno de los Pokémon más fuertes de Gary. Lo sé porque yo he entrenado muchas veces con ellos dos.- Participó, henchido de orgullo, y por primera vez en la conversación, Kamon, un joven de una preciosa y lujuriosa melena roja, acompañada de unos ojos plateados como dos lunas llenas. Aquel era el único alumno de Gary, teniendo el joven pelirrojo al combatiente como un hermano mayor.

- Así es, Kamon. Gary ha sometido a entrenamientos muy duros a sus Pokémon, siendo Houndoom una especie de “Campeón de Campeones” para él. Le tiene mucho cariño.- Afirmó Misty. Conocía a Kamon desde hace tiempo, y la frecuencia de verle entrenando con su chico hizo que se hicieran muy buenos amigos, pese a la timidez del pelirrojo.

- Estoy totalmente anonadado, Gary. Tu Houndoom tiene un estado muy saludable, además de su apreciable tamaño, fuerza, y apostaría también que rapidez, ya que no hay más que ver esas altas y grandes piernas. -Dijo impresionado Ketchum, impresionando a su vez a todos debido al gran conocimiento que había adquirido.- Aun así, tu Houndoom se mantendrá entretenido con mi elección, ¡Poké Ball, adelante!- Gritó él, dejando al aire libre a un Pokémon verde, de grandes dimensiones, con una apariencia de dinosaurio, totalmente terrorífica.

-¡Increíble, un Tyranitar!- Gritaron, a la vez e impresionados, el árbitro y la sirena pelirroja.

-Tyranitar, ¿eh? Me dejas de piedra. Acertaste en eso de que Houndoom estará entretenido durante un largo rato, pero comencemos, ¡Houndoom, usa Finta!- ordenó el investigador Pokémon, a lo que el fantasmagórico perro empezó a correr a una velocidad de vértigo.

-¡Vamos, Tyranitar, usa Triturar!- Lanzó su orden Ash.

Los dos seres intercambiaron sus ataques: Houndoom golpeó fuertemente con sus cuernos el pecho de Tyranitar, mientras que este último le proporciono al canido unos potentes mordiscos en su lomo. Tras compartir unos amenazadores gruñidos el uno hacia el otro, los dos luchadores guardaron distancias hasta la espera de una nueva orden.

-¡Houndoom, Colmillo ígneo, adelante!- Maquinando ya el próximo ataque, Gary dictó el ataque a su sabueso.

-¡Tormenta Arena, Tyranitar!- y acto seguido, el dinosaurio inició un furioso e incontrolable torbellino, y mediante las virutas de arena y restos de polvo, el Houndoom de Gary empezó a desconcertarse, e incluso a recibir daño, pues las virutas se depositaban en sus sensibles ojos y la ráfaga era cada vez más insoportable.

Tal fue el efecto sorpresa que el propio Houndoom se mordió a sí mismo. El dolor producido por el colmillo de fuego hizo que el pobre kamikaze soltase un aullido de dolor. No mejor se encontraba su entrenador, que echaba humo por las orejas por no poder controlar bien la situación del combate.

-¡Houndoom, achichárrale con tu Llamarada!- Gruño algo frustrado Gary.

-¡Cuidado, Tyranitar! ¡Usa Protección!- y, ante la orden de su entrenador, como por instinto

Tyranitar se cubrió con sus duros brazos el rostro, recibiendo la enorme ráfaga de fuego de lleno.

La llamarada había hecho efecto en la compostura del dinosaurio rocoso. Pese a su tipo rocoso y a su dura coraza, una llamarada proveniente de un Pokémon muy bien entrenado podía poner en apuros a un Tyranitar. Las quemaduras eran visibles en el cuerpo de Tyranitar, inconveniente que hacía que fuese más vulnerable y lento. Gary sonreía entre dientes: Sabía que cuando un Tyranitar estaba cansado, solo era cuestión de perseverancia el derrotarle.

-Y ahora, el plato final, ¡Houndoom, Hiperrayo!-y como alma que lleva el diablo, el enorme perrazo abrió sus fauces y mediante su fuerza interior se empezó a generar una pequeña esfera energética de color dorado, que acabó derivando en un potente y rápido rayo.

-¡Rápido, Tyranitar, Aguante!- Desesperó Ash, mientras intentaba salvar a su Pokémon de un duro ataque.

El potente Hiperrayo alcanzó de lleno al Pokémon de Ash, que se cubrió como pudo del ataque de Houndoom. Tras una breve mata de tierra y polvo levantada, el público se sorprendió ante la escena: Tyranitar, arrodillado y a falta de aire, aguantó como todo un campeón el devastador ataque.

-¡No… No Puede Ser…! ¡HOUNDOOM, REPITE TU HIPERRAYO!- Gritó furioso y desesperado Gary. El canido de tipo siniestro, bastante cansado por su anterior ataque, volvió a realizar todos los procedimientos para ejecutar el mismo ataque.

-¡Tú También Hiperrayo, Tyranitar!- y emulando a su rival, Tyranitar empezó a generar energía en su boca, hasta que una bola dorada de energía se expandió en forma de rayo hacia el cuerpo de su rival.

Las dos cantidades de energía doradas chocaron la una contra la otra, en un principio sin ventaja aparente para ninguna de las dos criaturas. Debido a una mejor condición física, Houndoom empezó a acercarse a Tyranitar, reduciendo el espacio de su rival. Víctima de las quemaduras, Tyranitar hincó una rodilla contra el suelo, haciendo un esfuerzo por contener toda esa energía aunque solo fuese durante unos instantes más. Repitiendo la jugada otra vez, el Pokémon de Gary volvió a reducir el espacio vital del dinosaurio. La victoria se inclinaba más por el cuadrúpedo, pues aunque Tyranitar era extremadamente fuerte, no soportaría de nuevo un segundo Hiperrayo. Sin embargo, debido a su naturaleza orgullosa, el Pokémon de Ash sacó fuerzas de flaqueza de donde pudo, y aferrándose con sus fuertes garras, empezó a desplazarse a cuatro patas, recuperando así espacio, y consiguiendo llegar hasta el rostro de Houndoom, separado del suyo por tal solo unos quince centímetros. La fuerza incontrolable de aquellos mortíferos ataques terminó por ausentarse, y una fuerte explosión decoró el lugar, acompañada de un breve seísmo.
Tanto los asistentes como los batallantes se cubrieron el rostro por la fuerte tormenta de polvo que se levantó. Miles de ataques de tos invadieron a todos ellos. Poco a poco, el polvo se fue disipando, para poder verse una imagen totalmente honorable y respetada en el mundo de los Pokémon: Tyranitar, casi al borde del agotamiento, se encontraba arrodillado y con Houndoom en sus brazos, totalmente fuera de combate. Por respeto a su rival y a la encarnizada batalla de la que habían sido participes, el dinosaurio se levantó lentamente, y con esa misma tranquilidad, posó a Houndoom ante los pies de su entrenador y, acariciando con su cola el rostro K.O del perro con cuernos, corrió hacia su entrenador felizmente, hasta darle a Ash un enorme abrazo de oso que casi le parte en dos. Ese acto desencadenó en risas y miradas orgullosas por parte de los espectadores.

-¡Houndoom ha caído! ¡Tyranitar es el merecido vencedor del segundo combate!- Anunció Brock totalmente asombrado por el segundo combate.

Ash, junto con Espeon y un cansado Tyranitar, festejaban la victoria mediante abrazos colectivos. Gary, por su parte, no podía disimular más su rabia: dos de sus Pokémon más fuertes habían sido derrotados por dos Pokémon de un tipo elemental más débil o con una velocidad menor. No lo entendía. Al borde de la ira, llamó la atención de Ash y compañía con una serie de aplausos lentos, ironizando el merecido respeto a Ash.

- Debo reconocer que eres una caja de sorpresas, Ketchum. Te ha llevado diez años el vencer a dos de mis mejores Pokémon, y de manera seguida, ¿Cómo te sientes ante este esperado momento?- Se burló Gary, sin disimular su malestar.

- Te lo dije, Gary. Si aceptabas este combate, acabarías mal parado, o mejor dicho, tus Pokémon, que son los que verdaderamente me importan. Aún estás a tiempo: Retírate orgulloso de los dos combates más intensos que has vivido hoy, y asume por una vez la derrota. No quiero que tu tercer Pokémon acabe tan debilitado como Houndoom.- Comunicó sabiamente Ash.

-¡Jamás!¡Mi tercer Pokémon barrerá a tu Pikachu y a tus otros dos tullidos Pokémon!¡ADELANTE, LUXRAY!- hecho una furia, el Pokémon más reciente de Gary abandonó su Poké Ball, echando chispas a modo de saludo y liberación. El público, e incluso Ash, murmuraron sorprendidos.

-Así que este es Luxray. No mentías cuando lo describiste: Fuerte, sano y con ganas de superarse a sí mismo. Son las tres cualidades para un buen Pokémon.- Analizó Ash al Pokémon, el cual le sonreía de manera traviesa.- Lamento comunicarte que Pikachu no será mi tercer Pokémon.- Dijo, sorprendiendo a todos, que miraban al pequeño y bonito roedor jugar con sus amigos Tyranitar y Espeon.- Yo también haré uso de mis nuevas galas…¡Adelante, Aerodactyl! ¡Déjate ver!-

El Pokémon liberado emitió un primitivo aullido y, de modo afectuoso, les dedicó una especie de sonrisa a todos los rostros conocidos. Tras conocer físicamente a los amigos y conocidos de Ash, Aerodactyl se posó en el hombro de Tyranitar.

-¡Ash, tu Aerodactyl… es variocolor! ¡Me encanta, yo quiero uno!- Dijo Brock, llorando como un niño que ve un juguete nuevo en una tienda. Todos apreciaban la especialidad del Aerodactyl de Ash: En vez de la típica “piel” grisácea, el pterodáctilo era de un color violeta muy suave, con alas azules, en vez de las moradas del resto de los Aerodactyl. Para rematar aún más la belleza de un Pokémon variocolor, se destacó en especial los ojos de la bestia rocosa, llamativos por ser dos orbes como dos esmeraldas.

-Sí, muy bonito, Brock, ¡Empecemos el combate!¡Luxray, Onda Trueno!- Gracias a su genética felina, el león de tipo trueno disparó velozmente rayos hacia las alas de Aerodactyl, con el fin de paralizarle.

-¡Aerodactyl, Vuelo!- El Pokémon echó a volar, intentando esquivar los rayos producidos por Luxray.

La cosa no fue demasiado bien para Aerodactyl: Los rayos dieron de lleno en su objetivo, y el volador cayó de lleno al suelo con las alas inutilizadas. La parálisis tardaría un tiempo en desaparecer, lo que significaba que el “indefenso” Pokémon prehistórico sufría de los obsesivos ataques de su rival.

-¡Ahora, Luxray, Fuerza Bruta!- Sonriendo de oreja a oreja, Gary ordenó a su Pokémon la ejecución de dicho ataque. El cuerpo de Luxray se iluminó y con un golpe limpio y preciso golpeó una gran roca, presente en el campo desde la explosión provocada en el segundo combate, lanzándola hacia Aerodactyl.

-¡Mierda!¡Aerodactyl, muévete, por favor!- Gritó Ash, viendo el intento fracasado.
La enorme masa rocosa golpeó al dinosaurio, dejándole bastante atontado. Con sus alas paralizadas y con los pies en tierra firme, Aerodactyl era carne de cañón. El pobre Pokémon intentaba mover sus alas, sin éxito alguno.

-¡Danza lluvia!- Gritó Gary sin parar de dar órdenes a su Pokémon.
El felino lanzó un rayo al cielo, y a modo de engaño a la Madre Naturaleza, se formó una nube negra cargada de lluvia. Las gotas de agua caían sobre Aerodactyl como si de agujas se tratasen. El húmedo contacto de aquel elemento provocó que el indefenso Pokémon gritase cada vez más y más, sintiéndose debilitado. Tras unos instantes intensos y duros para Aerodactyl, la lluvia cesó y el Sol hizo de nuevo su aparición.

-¡Vamos, chico!¡Agita las alas como tú sabes!- Desesperó Ash.

-Es inútil, Ash, ¡Estáis perdidos! ¡Luxray, Placaje!-Ordenó Gary, viendo como su Pokémon león alcanzaba la velocidad estándar para propinarle un duro golpe a Aerodactyl.

-¡Aerodactyl, Tormenta Arena!- De repente, como si sus alas tuviesen parte de su movilidad habitual, el pokémon se elevó a poca altura, pero suficiente para evitar el ataque, y empezó a batir sus alas, provocando un remolino de polvo y tierra que distraería a Luxray durante un breve periodo de tiempo.

-¡Luxray, Carga!- Acto seguido, el Pokémon eléctrico empezó a recargarse cual pila para liberar un ataque potente.

-¡Aprovecha, Aerodactyl! ¡Garra Dragón!- Y, descendiendo de los cielos, golpeó fuertemente al pasivo Pokémon con sus dos extremidades inferiores, golpe que lo envió a pocos metros de los pies de su entrenador.

-¡Trueno!- Gritó furioso Gary, harto ya de tanto combate.

Una enorme descarga golpeó entonces el cuerpo de Aerodactyl, “achicharrando” en el acto, pero sin llegar a debilitarlo, pues su composición rocosa le ayudaba a resistir bien esa clase de calamidades. Ash realizó una rápida estrategia: Sabía que el Luxray de Gary volvería a utilizar Carga, para después realizar otro ataque Rayo y acabar así con su Aerodactyl. El joven Ketchum sonrió para sus adentros, pues a medida que los Pokémon eléctricos realizaban Carga, su cuerpo se volvía más pesado y la velocidad del atacante se reducía como mínimo a la mitad. Es ahí cuando aprovecharía para llevar a Luxray a un terreno en desventaja para él, como por ejemplo, el aire.

-¡Carga de nuevo!- Dijo Gary, afirmando la teoría de Ash.

-¡Ahora, Aerodactyl, Golpe Aéreo!- Asintiendo, el Pokémon de Ash golpeó fuertemente al del Investigador, elevándolo muchos metros hacia el cielo, privándole así de ataques basados en velocidad.

Llegando al máximo punto de altura, Luxray, totalmente asustado, empezó a descender vertiginosamente, siendo seguido rápidamente y en picado por Aerodactyl. Gary veía la cosa cada vez más cruda: estando en el aire, los ataques de su Pokémon serían poco precisos, por no decir nulos. Sin rendirse, Gary se aferró a una oportunidad única.

-¡Luxray, Rayo!- El Pokémon, al oír la orden de su entrenador, lanzó unos chispas muy potentes hacia el pterodáctilo. Para desgracia de los dos, entrenador y Pokémon, el ataque pasó de refilón por las alas de Aerodactyl. Estaban perdidos.- ¡NO!- Gritó humillado el nieto del Profesor Oak.

-¡Aerodactyl, el ataque final! ¡Usa Hiperrayo!- Con el mismo procedimiento que sus dos compañeros, Aerodactyl formó una esfera dorada en sus fauces que acabó por transformarse en un potente halo de luz del mismo color. El potente proyectil chocó contra el desesperado Luxray, haciéndole descender rapidísimamente, hasta empotrarlo contra el suelo, levantando unos leves escombros de tierra y polvo. Luxray estaba inconsciente.

-¡Luxray ha sido derrotado!¡El merecido ganador es Ash, y sus tres Pokémon!- Anunció Brock, aún dentro de su asombro.

Hubo una gran ovación. Ninguno de los presentes, especialmente el propio Gary, pensó que Ash había mejorado tanto. Los que vieron el combate en vivo rodearon a Ash, mientras le felicitaban por la labor y demás actos por el estilo. De rodillas en el suelo, Gary aún no daba crédito: Tres de sus mejores Pokémon habían sido despachados como vulgares hojas que caían de las ramas. Ausente de todo lo que le rodeaba en esos precisos momentos, no vio que Ash le había tendido la mano, tanto como para ayudarle a levantarse como para felicitarle por aquel intenso combate. Herido en su orgullo, el Líder de Ciudad Verde rechazó violentamente el gesto deportivo de Ash y se largó corriendo para estar solo y desahogarse a su manera. Instantáneamente, Misty fue detrás de él, no sin antes mirar a Ash y disculpar a Gary con una mirada llena de decepción hacia el perdedor. Por último, le dedicó un entrañable guiño y le susurró un breve pero afectuoso “Enhorabuena”. Tras ese breve momento, Ash y los aún presentes fueron llamados por Kamon, prestándole entonces todos un mínimo de atención.

-Chicos, mientras todos os distraíais con la marcha de Gary y Misty, una buena amiga mía llegó. La invité a pasar unos días con nosotros, espero que no os importe.- Comunicó el pelirrojo, ganándose las sonrisas de sus amigos por la nueva visita.- Bien, entonces, os presento a Hana.- dijo él, señalando a una chica de pelo castaño, escondido debajo de un gorro blanco, y vestida con un atuendo propio de verano, compuesto por un top azul y una falda roja. Lo que más destacaba en ella eran sus ojos, como dos preciosos zafiros en miniatura.

-¡Hola a Todos!- Gritó ella, llena de alegría y sin vergüenza alguna, tras conocer a los amigos de los que no paraba de hablar Kamon.

Fin del Largo Largo Capítulo 3. Animaros a comentar en el respectivo foro que veo que las visitas aumentan, pero no hay ningun comentario! xD Un saludo de: Volkner91
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